Esta playa es una gran sorpresa en sí. Lo primero es conseguir encontrarla y recordar el camino de vuelta. La playa se accede por un camino que termina en dos túneles en la roca. Esta extraña y secreta playa no es demasiado frecuentada y la sensación cuando accedes a ella es la de haber pasado a otro mundo, sobre todo en época baja de turismo cuando puedes llegar a estar tú solo en la playa.
En la playa encontrarás actividades de sobra para los más curiosos pues la playa está llena de grutas, cuevas y una especie de viviendas excavadas en la roca. Para los que sólo quieran disfrutar de la paz este es el lugar ideal, aislado y con un entorno natural incomparable.
En toda esta zona es habitual alquilar embarcaciones de los pescadores de los alrededores que te mostrarán todos los secretos del intrincado litoral del Algarve. No hay mejor manera de conocer las maravillas de esta costa que con un crucero por las grutas, arcos naturales, cuevas y playas a las que sólo se tiene acceso desde el mar.

